Las radiografías de la zona lumbar suelen ser innecesarias
Los médicos de cabecera de la región de Midden-Brabant solicitan conjuntamente cada año alrededor de 2.000 radiografías a pacientes que sufren dolor lumbar. Las compañías de seguros médicos y los propios médicos se preguntaron si este tipo de pruebas realmente tenían sentido. La respuesta fue no, según concluye el investigador y especialista F. Van Buchem.
Ortopedistas y radiólogos consideran que este tipo de radiografías apenas dicen algo sobre las molestias que las personas experimentan en la zona lumbar. Con mucha frecuencia, en pacientes con dolor no se detectan anomalías, y a la inversa, se observan anomalías en personas sin síntomas.
Con este conocimiento, un equipo de investigación formado por médicos de cabecera, radiólogos y ortopedistas, bajo la dirección de Van Buchem, inició un estudio hace dos años.
A los médicos de cabecera participantes —prácticamente todos colaboraron— se les pidió que indicaran el motivo por el cual solicitaban la radiografía. Podían elegir entre diez razones médicas (por ejemplo, confirmar o descartar una patología) y razones no médicas (por ejemplo, porque el paciente lo solicitaba o porque el médico quería reforzar su opinión).
Las razones médicas fueron mencionadas con mucha mayor frecuencia: más del 65 % de las radiografías se solicitó por este motivo. No obstante, las razones no médicas también obtuvieron una puntuación elevada, con casi un 20 %. El 90 % de los médicos de cabecera se mostró satisfecho con el resultado de la radiografía, ya que cumplía su propósito. Según los investigadores, esto se debe principalmente a que el médico percibe el resultado como un respaldo en el tratamiento del paciente, aunque desde un punto de vista estrictamente médico no siempre lo sea.
Desde una perspectiva no médica, Van Buchem considera que realizar radiografías de la zona lumbar es defendible, ya que “el médico adquiere mayor autoridad frente al paciente y, de este modo, puede tratarlo mejor”.
Los investigadores concluyen además que la responsabilidad de los elevados costes de la atención sanitaria no recae únicamente en los especialistas médicos o en los médicos de cabecera. Según Van Buchem: “Estos costes a menudo se generan porque el paciente lo exige o porque no puede aceptar que, en realidad, el médico no pueda hacer nada por sus molestias”.